En posts anteriores ya hablábamos sobre qué es la Economía Circular y cómo esta plantea un cambio en el modelo económico lineal que aún a día de hoy muchas empresas siguen inmersas. En la actualidad, el modelo lineal aumenta los riesgos de las empresas y no hay que dejar de lado que en los próximos diez años tres billones de nuevos consumidores se unirán a la cadena de producción y la presión sobre este modelo cada vez será mayor. Hoy profundizamos en un aspecto clave para la Economía Circular, el concepto Multi-R.

Como ya seguramente sabrás, la Economía Circular se basa en el aprovechamiento de recursos y en trabajar mucho la reducción, la reutilización y el reciclaje de los elementos. Por suerte cada vez más empresas están empezando a trabajar sobre sus modelos económicos, pero la realidad es que aún existen muchísimas empresas que siguen con un modelo económico lineal donde se produce, se usa y se tira. Fin.

Pues oye, ¿y si pensáramos un poco y aprovecharemos parte de esos desechos y los introdujéramos de nuevo en la cadena de producción?¿y si trabajáramos para que aquellos desechos que ya no se les puede dar otro vida fueran biodegradables y puedan volver a la naturaleza sin causar daños medioambientales?

Pues se puede y en eso consiste la Economía Circular. ¿Seguro que te suena lo de las 3Rs (Reducir, Reciclar y Reutilizar) verdad? Pues el concepto Multi-R es una evolución de este concepto. Como todo en la vida, evoluciona, cambia y se actualiza. Vamos a ver este concepto más en profundidad.

 

El Concepto Multi-R

Pues como te hemos comentado, tenemos las 3Rs, las 4Rs y cada vez tenemos más Rs en la cadena. El concepto Multi-R no es más que una reformulación y que supera las clásicas 4Rs y ofrece una marco conceptual mucho más amplio, consistente e integrado con los valores de la Economía circular. Su nombre surge como resultado del juego de palabras dado que todas empiezan por R y eso te ayuda a recordar todas las acciones disponibles para aplicar medidas circulares y sostenibles. 

 

concepto Multi-R

 

Pues como ves en la imagen, este modelo se basa en 8 pilares, las 8 Rs: Repensar, Rediseñar, Re-fabricar, Reparar, Reducir, Reutilizar, Reciclar y Recuperar. De momento hay ocho, pero tal y como ya ha ido avanzando este concepto, a medida que todo evolucione, también lo harán estos pilares y es posible que se añadan otras.

Pero, ¿de dónde viene realmente este concepto Multi-R?

 

La Jerarquía Multi-R

La Unión Europea ha ido consolidando progresivamente la jerarquía que hay que aplicar en la gestión de los residuos y lo ha determinada en la Directiva marco 2008/98/CE de residuos donde parte de las 3Rs y lo traslada a una jerarquía de cinco niveles:

  1. Prevención (Reducir)
  2. Preparación para la reutilización (Reutilizar)
  3. Reciclaje 
  4. Otra valorización – especialmente energética (Reciclaje)
  5. Vertido Seguro (Recuperación de Energía)

 

Según esta jerarquía y lo que plantea esta normativa, la gestión de un producto que produce residuos (y todos los recursos naturales con los que se fabrica ese producto) deberían basarse en una serie de acciones “R” ordenadas jerárquicamente. 

 

concepto Multi-R

 

¿Y cómo se traspasa todo esto a la práctica? Pues habrá que ir respetando esa jerarquía donde nos podremos encontrar con diferentes situaciones:

 

  • Recycling: Favorecer la recuperación y reutilización del material para la posterior fabricación de un producto similar al que se recicla. Vamos, un producto desechado vuelve a ser procesado y vuelve a ser útil.
  • Downcycling: Nos encontramos con un producto que ha llegado al fin de su vida útil y que no hay manera de poder ser reciclado para volver a ser lo que era, en este caso, podemos transformarlo en otro producto de calidad inferior.
  • Upcycling: Es el mismo caso que el anterior pero en este caso el producto que se crea es de mejor calidad. Esta sería la situación ideal para la Economía Circular ya que es el único proceso que no requiere energía y todo el material se aprovecha.

 

Las 8 R’s

Vamos a echar un ojo a cada una de las Rs.

 

Repensar

Consiste en analizar cuál es la problemática que tenemos derivada de los residuos e intentar hacer un nuevo planteamiento desde una perspectiva eficiente económica y medioambientalmente. Este ejercicio ayuda a ver cuáles serían las diferentes alternativas basadas en la sostenibilidad y cómo se podría reconvertir ese producto. 

 

Rediseñar

Aquí ya nos ponemos manos a la obra y con todas las ideas sobre la mesa y tras un exhaustivo análisis de las características, dimensiones y alternativas del problema, plasmamos sobre el papel el diseño que hemos pensado. En esta fase tendremos que dar respuesta a muchísimas preguntas tales como ¿Cómo puedo optimizar el espacio? ¿Este diseño es viable económicamente? ¿Cómo puedo mejorar la tecnología que ya usa?

 

Re-fabricar

Ahora que ya hemos repensado la idea y rediseñado el producto, vamos a intentar aumentar al máximo la sostenibilidad de la producción, tanto a nivel de producto como a nivel de la producción basado en estándares de sostenibilidad. Intentaremos detectar los puntos críticos de la cadena productiva, los certificados que se exigen a los proveedores y el grado de sostenibilidad de la tecnología.

 

Reparar

A problemas, soluciones sostenibles. En este punto deberemos de prever soluciones que sean lo más efectivas posibles a problemas que puedan surgir durante la producción. Siempre pensando en que la calidad del producto no merme y reducir al máximo su huella de carbono. ¿Cómo podemos minimizar las incidencias? ¿Cómo afectan las mejoras al ciclo productivo?

 

Reducir

Está claro: el objetivo es intentar evitar la generación de residuos innecesarios. Podemos intentar desarrollar sistemas para reducir los subproductos, materiales y consumos energéticos así como intentar fomentar actitudes en la sociedad para reducir la generación de residuos. ¿Qué podemos hacer nosotros para disminuir o evitar la generación de residuos y qué medidas de concienciación social podemos llevar a cabo?

 

Reutilizar

Pues oye, vamos a darle nuevas utilidades a los residuos, ¿no? Aquí tendremos que preguntarnos qué aplicaciones de esos productos podemos hacer y qué pasos podríamos seguir para innovar con nuevas aplicaciones. La realidad es que con esto conseguiremos no sólo un beneficio ambiental para la sociedad sino que también estaremos consiguiendo un beneficio económico para nosotros y le estaremos dando nueva vida a productos ya existentes.

 

Reciclar

Pues probablemente nada que ya no sepas. Aquí tendremos que separar activa y selectivamente los residuos para darle un tratamiento adecuado a cada tipo de material. La realidad es que la recogida selectiva de los residuos es una de las claves para el éxito de la circularidad. En este punto será importante preguntarse qué fracciones son recuperables, quiénes son los gestores más adecuados para destinar cada tipo de material y cómo se pueden separar los residuos para alcanzar mayores cuotas de reciclaje. 

 

Recuperar

Oye, ¿y qué podemos hacer con todos los productos que a priori no son reciclables? Pues tendremos que trabajar para elaborar propuestas y encontrar soluciones. Todo lo que imaginemos que podamos recuperar, deberá reiniciar este proceso desde la primera R. 

 

Se trata por tanto de una nueva forma de pensar, un nuevo paradigma circular que sólo puede aportar cosas buenas tanto al planeta, como a la sociedad, como a los empresarios. En este mundo tan complejo, cambiante y líquido en el que vivimos, no viene mal recordar que este planeta es de todos y la suma de pequeños gestos puede salvar un planeta. ¿Por qué no hacer un pensamiento?

 

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